sábado, 29 de agosto de 2020

Tres poemas que se me presentaron hoy

 1

estar vivo

esta fresca mañana
en este mundo roto

Mary Oliver


2

Te preguntas si estoy sola:
pues sí, estoy sola
como un avión que viaja solitario y horizontal
siguiendo las señales de radio, dirigiéndose
a cruzar las Rocosas
por la sucesión de pasillos azules
de un campo de aterrizaje sobre el océano

¿Quieres preguntarme si estoy sola?
Bien, por supuesto, sola
como una mujer que conduce a través del país
día tras día, dejando atrás
milla tras milla
pequeñas ciudades en las que podría haber parado
y vivido y muerto, sola

Si estoy sola 
debe ser la soledad
de despertar primero, de respirar
el primer soplo de aire frío del alba sobre la ciudad
de ser la que está despierta
en una casa envuelta en sueño

Si estoy sola
es con la firmeza del bote helado en la costa
en la última luz roja del año
que sabe lo que es, que sabe que no es
hielo ni lodo ni luz invernal
sino madera, con el don de arder


Adrienne Rich


 

3


El dialecto olvidado del corazón 


Qué locura que el lenguaje casi llegue a significar

y qué miedo que no llegue del todo. “Amor”, decimos,

“Dios”, decimos, “Roma” y “Michiko”, escribimos, y las palabras

se equivocan. Decimos “pan” y significa algo distinto

según el país. En francés no hay palabra para decir hogar,

y en inglés no hay palabra para el placer estricto. Hay un pueblo

en el norte de la India que está desapareciendo porque su antigua

lengua no tiene expresiones de cariño. Soñé con vocabularios

perdidos que podrían expresar en parte lo que ya

no podemos. Tal vez los textos etruscos finalmente puedan

explicar por qué las parejas enterradas en sus tumbas

sonríen. O tal vez no. Cuando se tradujeron las miles

de misteriosas tablillas sumerias, parece

que resultaron ser transacciones comerciales. ¿Y si son

poemas o salmos? Mi júbilo es lo mismo que doce

cabras etíopes en silencio bajo el sol de la mañana. 

Señor, Tú eres terrones de sal y lingotes de cobre,

espléndido como la cebada madura, ágil por la labor del viento.

Sus pechos son seis bueyes cargados con rollos

de algodón egipcio de largas fibras. Mi amor son cien

ánforas de miel. Cargamentos de thuja son

lo que mi cuerpo quiere decirle al tuyo. Son jirafas

este deseo en la penumbra. Tal vez el espiral de la escritura minoica

no sea una lengua sino un mapa. Lo que más sentimos no

tiene nombre, sino ámbar, arqueros, canela, caballos y pájaros.


Jack Gilbert

Traducción de Zaidenwerg

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