1
estar vivo
en este mundo roto
Mary Oliver
2
Te preguntas si estoy sola:
pues sí, estoy sola
como un avión que viaja solitario y horizontal
siguiendo las señales de radio, dirigiéndose
a cruzar las Rocosas
por la sucesión de pasillos azules
de un campo de aterrizaje sobre el océano
¿Quieres preguntarme si estoy sola?
Bien, por supuesto, sola
como una mujer que conduce a través del país
día tras día, dejando atrás
milla tras milla
pequeñas ciudades en las que podría haber parado
y vivido y muerto, sola
Si estoy sola
debe ser la soledad
de despertar primero, de respirar
el primer soplo de aire frío del alba sobre la ciudad
de ser la que está despierta
en una casa envuelta en sueño
Si estoy sola
es con la firmeza del bote helado en la costa
en la última luz roja del año
que sabe lo que es, que sabe que no es
hielo ni lodo ni luz invernal
sino madera, con el don de arder
Adrienne Rich
3
El dialecto olvidado del corazón
Qué locura que el lenguaje casi llegue a significar
y qué miedo que no llegue del todo. “Amor”, decimos,
“Dios”, decimos, “Roma” y “Michiko”, escribimos, y las palabras
se equivocan. Decimos “pan” y significa algo distinto
según el país. En francés no hay palabra para decir hogar,
y en inglés no hay palabra para el placer estricto. Hay un pueblo
en el norte de la India que está desapareciendo porque su antigua
lengua no tiene expresiones de cariño. Soñé con vocabularios
perdidos que podrían expresar en parte lo que ya
no podemos. Tal vez los textos etruscos finalmente puedan
explicar por qué las parejas enterradas en sus tumbas
sonríen. O tal vez no. Cuando se tradujeron las miles
de misteriosas tablillas sumerias, parece
que resultaron ser transacciones comerciales. ¿Y si son
poemas o salmos? Mi júbilo es lo mismo que doce
cabras etíopes en silencio bajo el sol de la mañana.
Señor, Tú eres terrones de sal y lingotes de cobre,
espléndido como la cebada madura, ágil por la labor del viento.
Sus pechos son seis bueyes cargados con rollos
de algodón egipcio de largas fibras. Mi amor son cien
ánforas de miel. Cargamentos de thuja son
lo que mi cuerpo quiere decirle al tuyo. Son jirafas
este deseo en la penumbra. Tal vez el espiral de la escritura minoica
no sea una lengua sino un mapa. Lo que más sentimos no
tiene nombre, sino ámbar, arqueros, canela, caballos y pájaros.
Jack Gilbert
Traducción de Zaidenwerg
No hay comentarios:
Publicar un comentario