Vamos a llorar juntos, bajito. Por haber sufrido y ahora continuar tan dulcemente. El dolor cansado en una lágrima simplificada. Ahora ya es deseo de poesía, lo confieso, dios. Durmamos dándonos las manos. El mundo gira y en alguna parte hay cosas que no conozco. Durmamos sobre Dios y el misterio, nave quieta y frágil que flota sobre el mar, he aquí el sueño.
(Cerca del corazón salvaje)
lunes, 29 de octubre de 2012
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