Todo está tan lejos y tan cerca. Una simple pared fina como un espejo separa el mundo de hoy del mundo de ayer. No hablo de la nostalgia. Esa pena desamparada nunca me causó placer. Hablo de sustancia, de sensaciones, de la parte más lógica de mi vida.
Leí El Africano, de J.M.G. Le Clézio.
El primer capítulo se llama El cuerpo
y el último,
El Olvido.
domingo, 30 de septiembre de 2012
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