martes, 3 de noviembre de 2015

este poema siempre

Vete de mí. Sin embargo, siento
Que en el futuro he de estar en tu sombra.
Nunca más en el umbral de mi vida
solitaria, gobernaré los impulsos
de mi alma ni levantaré la mano
Serenamente en el sol como antes
Sin percibir aquello a lo cual renuncié...
El contacto de tu mano en la mía. El sino
De la anchurosa tierra que quiso separarnos,
Se queda tu corazón en el mío, con dobles latidos.
Todo lo que hago y sueño te incluye,
Como el sabor de las uvas en el vino.
Y cuando le ruego a Dios por mí, él escucha tu nombre
Y ve en mis ojos mezclarse nuestras lágrimas

Elizabeth Barret Browning

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