¿Por qué la gente no deja de ser atractiva
y de pensar que es atractiva, y de querer ser atractiva,
y comienza en cambio a ser más elemental?
Puesto que el hombre está hecho de los elementos
fuego, y lluvia, y aire, y tierra viva
y ninguno de éstos es atractivo
sino elemental,
está desequilibrado al lado de los ángeles.
Quisiera que los hombres recobraran su equilibrio entre los elementos
y fueran un poco más ardientes
tan incapaces de mentir como el fuego.
Quisiera que fueran fieles a su propio movimiento
como el agua, que pasa todas las etapas de vapor, y río, y hielo
sin perder su naturaleza.
Estoy enfermo de las gentes atractivas;
de algún modo, son falsas.
David Herbert Lawrence
miércoles, 2 de abril de 2014
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