CHEBUTIKIN- No tuve tiempo de casarme porque mi vida pasó como un relámpago, y además porque yo amaba locamente a tu madre, que era casada...
ANDRÉI- No hay que casarse. No hay que casarse porque es aburrido.
CHEBUTIKIN- Así es, pero ¿y la soledad? Filosofa todo lo que quieras, pero la soledad es una cosa terrible, alma mía... aunque en realidad... claro, todo es absolutamente igual.
ANDRÉI- Vamos pronto.
CHEBUTIKIN- ¿Y para qué apresurarse? Hay tiempo.
ANDRÉI- Tengo miedo de que mi mujer nos impida salir.
CHEBUTIKIN- ¡Ah!
ANDRÉI- Esta noche no voy a jugar; sólo pasaré el rato allí. No me siento bien... Iván Románovich, ¿qué tengo que hacer contra los ahogos?
CHEBUTIKIN- ¡No me vengas con preguntas! No lo recuerdo, alma mía, no sé.
sábado, 4 de septiembre de 2010
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